Mentiras encadenadas

Dic 27

imageDice el presidente Rajoy que 2014 será “el año de la recuperación“… ¿El año de la recuperación? ¿Acaso se van a recuperar el millón y medio de puestos de trabajo perdidos desde que está gobernando él? ¿Van a recuperar los pensionistas su poder adquisitivo? ¿Y los funcionarios? ¿Va a fluir el crédito a las familias y a las pequeñas empresas? ¿Se va a mantener el precio de la luz o hemos de agradecerle que en vez del 11% “sólo suba” en enero el 2,5% después de haber afirmado hace solo quince días que no subiría ni un céntimo? ¿Van a devolver lo que se llevaron todos los que han hundido a las entidades financieras? ¿Va a exigir responsabilidades políticas a los que en nombre de su partido contribuyeron al hundimiento de las Cajas de Ahorros? ¿Por qué llama reformas a lo que son sólo recortes? ¿Va a recuperar la inversión en investigación, en educación, en sanidad…? ¿Acaso cree que se puede sacar al país de la crisis sólo con buenas palabras?

Mientras, en Alemania se acaba de fijar un salario mínimo que duplica el de España; en Francia, 1400 euros. Quizá a eso se refiere Rajoy cuando habla de que el 2014 va a ser el año de la recuperación: la recuperación de aquello que ya creíamos superado, el viejo dicho de que España es diferente…

El salario mínimo, la tasa de paro, la tasa de cobertura de los desempleados, la inversión en sanidad, en educación, la politización de la justicia y de los órganos reguladores, la regulación del aborto… Si, somos diferentes. Y regresamos al pasado a pasos agigantados.

Cada vez se parece más a Zapatero; es como si hubiera un virus que ataca a los Presidentes en cuanto duermen en La Moncloa, llevándoles a perder el sentido de la realidad, suponiendo que lo tuvieran cuando entraron…

En fin, Presidente, que no engaña usted a nadie, que hasta los niños descubren antes de lo previsto que los Reyes son los padres… Menos cháchara y más sentido de la realidad. Y más respeto a los ciudadanos que están sufriendo las consecuencias de la ineptitud de su gobierno y de sus políticas de recortes.

Negar la realidad y llamar a las cosas por los nombres que no son es la mayor demostración de incompetencia y falta de respeto a los ciudadanos. Lo peor no son las medidas; lo peor son las mentiras… y la incompetencia.

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