Daremos la batalla hasta ganar

Sep 16

Sobre este artículo publicado en El Confidencial he de decir que no comparto en absoluto la conclusión del articulista; los perdedores no son ni el Gobierno, ni la fiscalía, ni los jueces… Cabe que ellos hayan perdido votos o prestigio; pero quienes de veras hemos perdido somos todos nosotros, los que necesitamos de un estado fuerte que utilice la ley para que se haga justicia.

Hemos perdido los que no contamos los votos, sino la dignidad. Una dignidad que se va a chorros en esta España en la que la estrategia del PSOE y del PP, sucesivamente, consiste en abrir paso a ETA. «El final pactado de ETA», llamó el periodista de cabecera de Zapatero -que ahora lo es de Fernandez Díaz- a la libertad de Bolinaga; el final pactado con ETA le llaman ahora a aceptar que los ochocientas cincuenta y ocho ciudadanos asesinados por ETA, sus familias y amigos, y los miles y miles de ciudadanos privados de su libertad durante decenas de años, también eran culpables y tienen que pactar con sus verdugos el reparto de las responsabilidades para que nos dejen vivir en paz.

Y dicen que los perdedores son jueces, fiscalía, gobierno… No; los perdedores somos nosotros; los que sabemos que esto es una puñalada trapera, producto de una cobardía y de un plan tejido en la primera legislatura de Zapatero y desarrollado en la primera de Rajoy. Un plan para ceder libertad a cambio de que no nos maten. Un plan de indignidad, en el que las víctimas somos todos los que no nos resignamos a ceder a este chantaje.

Sí, hemos perdido una batalla; y es muy triste comprobar que también en esto el Partido Popular ha mentido de forma grosera y humillante a los ciudadanos. Como en las decisiones económicas, el Gobierno, el partido Popular y sus voceros nos dicen, faltando a la verdad y al respeto, que no queda otro remedio. Probado está que han renunciado a hacer justicia ejerciendo su libertad y su potestad; probado está que lo han hecho porque han querido, sin imperativo legal; como si fuera la única herencia de Zapatero que hubieran aceptado a gusto. La política antiterrorista de Zapatero, triste es decirlo, ha sido aceptada por Rajoy como las joyas de la abuela, esas que siempre quisiste tener pero que nunca te dejaban lucir.

¿Qué podemos hacer? Pues lo que se hace cuando a uno le roban: denuciarlo y perseguir a los ladrones hasta que paguen por lo que han hecho. Nos han robado la dignidad y la libertad; nos la ha robado el Gobierno acompañado por los aplausos del PSOE y de todos los que apoyaron el pacto con ETA. Denunciémoslo; y demos la batalla hasta ganar. Decidamos hacerlo. Y ganaremos.

Bolinaga

(EFE)

 

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