Camino de Ítaca

May 19

Quiero compartir con vosotros mi reflexión sobre lo que supone para la democracia y para UPyD el acuerdo de legislatura que hemos suscrito con la FSA para dotar a Asturias de un gobierno sólido y fiable.

Empezaré por decir que estamos muy orgullosos de la madurez demostrada por nuestro partido en Asturias y del liderazgo político ejercido por Nacho Prendes en todo este proceso. Sin personas con esa capacidad de trabajo, con ese rigor, con esa seriedad y con esa paciencia no es posible avanzar ni crecer. Y en Asturias hemos avanzado y hemos crecido como fuerza política útil para los ciudadanos. Os doy las gracias a todos los que lo habéis hecho posible; y gracias mil a los más de dieciocho mil asturianos que nos prestaron su confianza para que demostráramos en la práctica que la política ha de estar al servicio de los ciudadanos y no de las siglas de los partidos.

Si hace unas pocas semanas hubiéramos preguntado a cualquiera sobre la posibilidad de conseguir que uno de los dos partidos políticos que han gobernado España pactara con UPyD la mitad de los compromisos que contiene este Acuerdo de Legislatura no hubiéramos encontrado a nadie que respondiera afirmativamente. Incluso dentro de nuestras propias filas la respuesta mayoritaria a esa pregunta hubiera sido negativa. Pues este partido joven, que nació sabiendo que no somos sino un instrumento al servicio de la política y que la política está para resolver los problemas de los ciudadanos, ha hecho que sea posible lo que es necesario. Y nos sentimos muy orgullosos por haberlo conseguido.

Desde la responsabilidad para con los ciudadanos, desde el respeto a la palabra dada y con rigor y seriedad en nuestro trabajo demostramos también que se puede hacer otra política y que el entendimiento ha de construirse no en base a reparto de poder sino a partir del debate sereno y sincero sobre ideas y propuestas. A eso le llamamos hacer otra política y hacer política de otra manera.

Pusimos sobre la mesa una propuesta de acuerdo que giraba sobre cuatro ejes: regeneración democrática (constitución de una comisión de investigación sobre el caso de corrupción más importante de Asturias, el caso marea); igualdad de los ciudadanos para elegir a sus representantes (reforma de la ley electoral, para que el peso del voto de cada asturiano sea el mismo al margen de la parte de la Comunidad en la que viva); reforma de la estructura institucional, para que las administraciones presten servicios en condiciones de calidad e igualdad, de forma eficaz y eficiente (fusión de municipios, supresión de entes superfluos…); austeridad y eficiencia económica (plan de ajuste del gasto público, cumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y de los objetivos del déficit). Y lo hemos conseguido, porque ese es el esqueleto del acuerdo suscrito ayer. Un acuerdo que incorpora además compromisos en materia de formación, de educación, de sanidad, de incentivación de la economía y de apoyo a las pequeñas empresas y a los autónomos; un acuerdo que apuesta por los servicios públicos de calidad y sostenibles, que incentiva el esfuerzo y la participación; que compromete una ley de transparencia…

Hemos suscrito un pacto de legislatura que en base a esos principios dará estabilidad al Gobierno de Asturias para que este se dedique a resolver los problemas de los ciudadanos. Un pacto de legislatura que no es un acuerdo de Gobierno; porque UPyD no estará en el Gobierno ni ha pactado con el partido socialista un programa de gobierno. El Gobierno desarrollará su propio programa; pero nada en la acción de gobierno podrá ir en contra de lo que ha sido acordado con Unión Progreso y Democracia. Y todos los compromisos deberán acometerse a lo largo de los tres años de la legislatura.

Unión Progreso y Democracia ha conseguido, sin cargos en el Gobierno y sin ningún tipo de favores políticos, que en Asturias haya un gobierno estable y fiable, que trabaje de forma inmediata para sacar a la región de la profunda depresión política y económica en la que está sumida. Nuestro partido tiene, en base a ese acuerdo, libertad y autonomía política para poder sacar adelante otras propuestas no contenidas en el acuerdo; y tenemos, sobre todo, la voluntad de incorporar a la dinámica de pactos al conjunto de fuerzas políticas asturianas.

Siempre hemos sostenido que lo que España necesita es que se rompa la política de bloques ideológicos, enfrentados demasiadas veces de forma tan artificial como perjudicial para el conjunto de la sociedad. Nacimos y trabajamos para buscar acuerdos de amplia base en temas esenciales que resultan imprescindibles para garantizar la igualdad. El acuerdo que hemos suscrito en Asturias es ejemplo de ese mismo empeño de superar las trincheras y defender lo que nos une buscando el máximo denominador común.

Gracias a este acuerdo transversal Asturias se ha convertido nuevamente en referente para España, una Comunidad Autónoma pionera en la defensa de propuestas de regeneración democrática y modernización del entramado institucional que tanto PSOE como PP han rechazado reiteradamente en otros lugares de España y en el Congreso de los Diputados. Queda demostrado que defendiendo principios y valores es posible alcanzar éxitos políticos; y eso es una buena noticia para la democracia.

Suelo repetir una frase atribuida a Stanislav J. Lec: “Una pequeña piedrecita puede hacer variar el rumbo de la avalancha”. Esa pequeña piedrecita que cambia el rumbo del bipartidismo obligándoles a entrar en debates que no les interesan, en reformas que rechazan para no perder el statu quo que les permite gobernar alternativamente, es UPyD pero es también Asturias. Una Comunidad Autónoma pequeña, pero que al innovar en reformas estructurales se convierte en referente para el conjunto de España.

Es cierto que las grandes reformas que España necesita acometer requieren de amplios acuerdos nacionales y del consenso de las formaciones políticas que hasta la fecha han gobernado de forma alternativa nuestro país. Pero ese acuerdo se puede iniciar a partir de ellas dos, desde el nivel nacional, o a partir del acuerdo de una de ellas con otra fuerza política y desde el nivel autonómico. Esta segunda opción es la que UPyD ha provocado en Asturias con este acuerdo de legislatura, que tiene ámbito de aplicación autonómico pero efectos políticos nacionales.

A lo largo de estos años, en plazas y debates a lo largo y ancho de toda España, hemos asegurado que UPyD sería capaz de obligar al PSOE y/o al PP a aceptar reformas (la ley electoral o la fusión de municipios son sólo dos ejemplos) cuando nuestro partido fuera necesario para que cualquiera de ellos pudiera constituir un gobierno. Siempre supimos que no querían cambiar las cosas porque la situación actual les garantizaba la alternancia en los gobiernos; pero que las cambiarían cuando alguien les pusiera esa condición para gobernar. Y así ha sido: hemos logrado los cambios y hemos cumplido nuestro compromiso de pactar sólo en base a políticas y nunca en base a reparto de poder.

Pero esto no es sino una etapa en el camino; el viaje sigue y empieza a la vez. Asturias no es sino una de las escalas de nuestro particular viaje a Ítaca. Como en el poema de Kavafis, auguro un viaje lleno de aventuras y pleno de conocimiento; un viaje que nos permitirá honrar a los hombres que son fieles a su pueblo. Fieles a su pueblo, fieles a su compromiso.

Enhorabuena y gracias a todos los que lo hacéis posible.

Camino de Itaca

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