ORGANIZAR LA RESISTENCIA

Ago 15

Hace unos días nos juntamos en San Sebastián unos cuantos amigos de Basta Ya!. Estaban, entre otros, Carlos Martínez Gorriarán, Juan Luís Fabo y María San Gil.

Charlamos sobre lo que fue aquel movimiento cívico, sobre lo que aprendimos todos juntos, sobre lo felices que fuimos dando a los ciudadanos una oportunidad para salir a las calles y sentirse mayoría, sobre la ilusión que sentíamos viendo de ver las calles del País Vasco llenas de gentes libre que manifestaban sin complejos su defensa de la Constitución, del Estatuto, de los símbolos constitucionales, de la democracia, asignatura pendiente siempre en Euskadi…

Recordamos algunas de las canciones y lemas de esas manifestaciones: las canciones piratas, las viejas de Jarcha, los gritos de Libertad, Libertad!!, los globos de colores, la risa y los abrazos de la gente que aplaudía al paso de los manifestantes, las pegatinas con eslóganes “no oficiales” que se les ocurrían a las chicas del Basta Ya!…

Y recordamos cómo, desde un pequeño grupito de vascos “transversales” (no más de docena y media constituimos la Plataforma Basta Ya!) hicimos  posible lo que era necesario. Recordamos Kamchatka, ese lugar desde donde se organiza la resistencia. Conviene  no olvidar que desde cualquier pequeño lugar, cualquier colectivo humano, por pequeño que sea, es capaz de organizar la resistencia. Lo decía Camus mejor que nadie; y la humanidad lo ha demostrado a lo largo de su existencia: “Los resistentes tienen la última palabra”. Es conveniente no olvidarlo.

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