ESTO PINTA MUY MAL

Jun 21

Me gustaría no tener que escribir sobre estas cosas; y, además,  quisiera estar equivocada. Daría cualquier cosa porque ninguna de mis reflexiones de estos últimos días sobre lo que los socialistas vascos, el Gobierno Vasco y el Gobierno de la Nación (con el conocimiento/pasividad/consentimiento o lo que sea de otros) no fuera otra cosa que prejuicios, errores de apreciación o miedos infundados.

Pero hoy por hoy creo que algo muy turbio se está tramando entre el Gobierno y ETA. Algo muy desasosegante se vislumbra en todas las actuaciones que dispararon la alerta roja empezaron cuando supimos que había desaparecido el killer en Irlanda y cuando mandaron a casa a Díez Usabiaga.

La huída de la justicia del killer, de Juana Chaos, por sí sola no sería más que un error por el que alguien debe asumir responsabilidades. Pero sumado a la puesta en libertad del ideólogo de ETA (eso sostenía Garzón en su auto de prisión y nadie lo ha desmentido, ni siquiera la Audiencia Nacional al confirmar el auto de excarcelación dictado por el mismo juez) hizo que se nos encendieran las alarmas. Después, o a la vez, empezó a hablar Eguiguren. Esas declaraciones (en las que afirmaba, por ejemplo, que Batasuna nos iba a traer la paz) fueron sucedidas por tibios correctivos en boca de dirigentes socialistas y gubernamentales; y por una “aclaración” del PSE  al PP que Basagoiti confesó le dejaba satisfecho. Más alarma.

Días más tarde Eguiguren dio un paso más: lo que habían sido declaraciones a una cadena de televisión se convirtió en un documento en el que recomendaba al Gobierno Vasco, al Gobierno de la Nación, al Partido Socialista de Euskadi y al Partido Popular que hicieran lo necesario para acoger a Batasuna/ETA en las instituciones .En ese documento, fiel a su conocida posición, (esa que hizo que Zapatero le nombrara el negociador en la primera legislatura) Eguiguren proclama que el Gobierno Vasco no tiene nada que hacer para el fin de ETA y que son López y Basagoiti los que tienen que actuar como interlocutores para” traer la paz” a Euskadi, que esto es un tema de vascos y que sobran los demás.

Es tremendo; pero lo peor es que no ha pasado nada. Nadie ha alzado la voz ante semejante afirmación de que ETA es un problema de los vascos y sólo a nosotros nos compete decidir qué hacemos con ellos; nadie ha rebatido la pretensión de Eguiguren de tratar a los terroristas vascos como una cuadrilla de malos chicos (pero nuestros) a los que son sus padres (al parecer, Basagoiti y López) los únicos que pueden castigar o perdonar. Los pocos que han hablado se han limitado a decir que no están de acuerdo con que desmarcarse no es suficiente, que son ellos los que tienen que cruzar el puente… Como si acabar con ETA no fuera la asignatura pendiente del Estado de Derecho, de la democracia española. Como si ETA fuera un problema de los vascos… Por cierto, es el mismo discurso que hacían los lehendakaris nacionalistas que precedieron a López: que los demás españoles acepten lo que decidan los vascos. Como si ETA no pretendiera la aniquilación total de la sociedad plural y democrática que define y ampara la Constitución Española…

Basagoiti ha dicho que si es verdad que los socialistas están en eso, que no cuenten con ellos; y se ha quedado tan ancho. Rubalcaba ha dicho que Eguiguren se equivoca en esta ocasión (parece que cuando les llevó por el mismo camino la vez anterior no se equivocaba…). Ares ha dicho que van a seguir persiguiendo a los terroristas (faltaría más, ahora que la ertzaintza le ha cogido el truquillo…). Y López dijo el viernes que la política antiterrorista del Gobierno la marca é; y al día siguiente, sábado, en el homenaje a Puellos, el policía nacional asesinado ahora hace un año, dedicó su arenga a pedir a Batasuna que se sume a los demócratas… Sí, como lo oyen: delante de las víctimas se puso a hacer un llamamiento a los victimarios para que se mezclen con los demócratas; nada de dirigirse a ellos para recordarles que les perseguirán hasta ponerles a disposición de la justicia; nada de recordar que Batasuna y ETA la misma cosa son… No, llamamiento a Batasuna/ETA para que se sumen a los buenos. ¡! Qué asco !!.  Me recordó a sus antecesores en el cargo, a los lehendakaris nacionalistas que siempre hacían ese mismo discurso. Qué ocasión perdida para demostrar que, efectivamente, la política antiterrorista la marca él…; y sobre todo, qué ocasión perdida para demostrar que esa política antiterrorista no es la que preconiza Eguiguren…

Que nadie se llame a engaño: se repite la historia de la pasada legislatura. Ahora no tenemos un lehendakari como Ibarretxe recorriendo el mundo con su “plan”; pero aquí se sigue defendiendo “el plan”, “el plan de paz” en el que nos metió Zapatero en su primera legislatura. Insisto: que nadie se llame a engaño porque Eguiguren no es un outsider del socialismo español y vasco; Eguiguren es el hombre encargado por Zapatero para diseñar la política de negociación con ETA; Eguiguren es el estratega del PSE, el que manda políticamente en ese partido. Por si tienen alguna duda piensen en lo que les voy a decir: ETA sólo admite como interlocutor a quien tiene algo que darle; y lo que ETA exige sólo se lo puede dar (si le dejamos) el Gobierno de la Nación. O sea, ETA sabe bien que Eguiguren/Zapatero/López son tres hombres y un destino.

Queda por despejar el papel que juega en todo esto el PP vasco, y particularmente su presidente, Antonio Basagoiti. Resulta difícil de creer que el PSE se lance a esta negociación sin temer las consecuencias que tendría para la estabilidad del Gobierno Vasco, puesto que el PP es pieza imprescindible para que Patxi siga siendo lehendakari. ¿De verdad el PP vasco no puede hacer nada más que lo que hacen para evitar que se produzcan estos hechos?

Pero lo que es indiscutible es que el partido socialista ha aprendido la lección de la negociación fallida. Zapatero quería el final dialogado, estaba dispuesto a ofrecérselo a ETA. Y ETA lleva toda su vida asesinando para eso, para doblegar al Estado, para obligarle a reconocer que los terroristas “tenían sus razones”, como hemos escuchado alguna vez de boca de dirigentes socialistas. Recuerden que Zapatero llegó a conseguir que Garzón se sumara a su causa, desdiciéndose de forma vergonzosa del auto que él mismo dictó y con el que conseguimos que los tribunales españoles y europeos sentenciaran que Batasuna forma parte de la organización terrorista ETA.

Pero la sociedad española no siguió la estrategia diseñada por  Zapatero y “su plan” falló: La estrategia del “pacificador” al que ETA convenció de que podía ser Nobel de la Paz (recuerden las adulaciones de Otegui) fracasó porque algunos nos opusimos desde el primer momento, incluso siendo miembros o estando cerca del partido que diseñó el plan de rendición; porque el PP se enfrentó y se mantuvo firme a pesar de todas las descalificaciones que le llovieron; y, de forma principal, porque las víctimas nos sacaron a la calle. Eso fue lo que imposibilitó que Zapatero y ETA pudieran culminar su plan.

En corregir esos problemas, en evitar que se vuelva a producir un foco de resistencia que haga fracasar, trabaja ahora Eguiguren. El entorno ha cambiado: hay un clima de calma y de confianza, el Consejero del Interior del Gobierno Vasco hace el discurso constitucionalista puro y duro que otrora hubiera sido tachado por él mismo como de radical y generador de tensiones; Rubalcaba parece otro y proclama que hay que ir a por ellos; el PP vasco apoya al Gobierno Vasco y el PP nacional apoya la política antiterrorista… Eguiguren es consciente de que, en estas circunstancias existen altas probabilidades de que miremos para otra parte y no queramos ver que todos esos cambios objetivos son desmentidos por estas otras cosas que están pasando simultáneamente. Eguiguren (y López, y Zapatero, y Rubalcaba, y otros desorientados o indolentes) tienen bien tomada la temperatura al conjunto de la sociedad española y confían en que mientras las fuerzas de seguridad del estado hagan su trabajo toda esta guerra sucia contra la firmeza democrática pasará desapercibida.

Lamento darles malas noticias: creo que todo lo que está ocurriendo forma parte de una nueva táctica pero que la  estrategia no ha cambiado ni un ápice: el objetivo es el final dialogado con ETA. Toneladas de cloroformo se esparcen para que no nos demos cuenta de lo que se está repitiendo la jugada. Cambia el discurso: se anuncia que se cambiarán las leyes para que Batasuna no pueda entrar en las instituciones, pero nunca llegan los anteproyectos a la Cámara; se hacen homenajes a las víctimas, pero en el mismo acto se llama a ser buenos a los verdugos; se proclaman días nacionales de víctimas de terrorismo, se les acoge en las Cortes…pero se proclama que será Batasuna quien nos traiga la paz.

Y Eguiguren, cumpliendo con su estrategia de ir macerando a la sociedad, hace públicas sus reflexiones mientras sigue negociando. Y Díez Usabiaga sigue en la calle para poder hacer su trabajo de interlocutor con mayor comodidad; es una libertad a plazo, como una letra de cambio: si no cumple a tiempo, a la cárcel otra vez, como Otegui. Y no pasa nada.

La historia se repite. Se acercan las fechas de las elecciones; pero   las leyes que anunciaron desde el Gobierno para evitar que ETA se cuele (como si no hubieran podido evitarlo hace tres años) nunca llegan al Congreso. Y se cumple así los designios de Eguiguren: ya dijo cuando se anunciaron en Consejo de Ministros que no hacían falta; queda claro quien manda. Y no pasa nada.

Bueno, si que pasa. Pasa que no hay sociedad que pueda estar a salvo de los efectos de tanto discurso de pedagogía antidemocrática. Y que estamos pagando las consecuencias. Que el cloroformo está haciendo efecto; que los resistentes son cada vez menos o que cada vez están más cansados y/o más mayores. Que la gente está preocupada por su hipoteca, por su trabajo, por el colegio de sus hijos… Y que nadie pone en primer plano el hecho de que estén a punto de quitarnos lo único que no es negociable, la única herencia que podemos dejar a nuestros hijos: la democracia. Si esto sigue así, si terminan pactando un final dialogado con ETA, mataremos (ahora nosotros) otra vez a todas las víctimas. Porque fueron asesinados por defender la democracia que entregarán a ETA a cambio de que nos dejen de matar. Porque la paz dialogada no es otra cosa que la derrota de la democracia ante el terror.

¿Suena duro, verdad? Es que es duro. ¿Qué estoy equivocada, que tengo un temor exagerado, que no es para tanto? Ojala. Como dije al principio, prefiero equivocarme al decir lo que pienso que equivocarme por callar. Y, francamente, lo reconozco: estoy asustada. En nombre de los nuestros, de todos los que murieron, de las madres y padres huérfanos, de los hermanos huérfanos, de los hijos huérfanos, de todos los que fueron asesinados, os pido que no bajéis la guardia. Insisto: ojala me equivoque. Pero mejor que nadie nunca nos tenga que preguntar  por qué no hicimos nada más para evitarlo.

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