DEVUÉLVANOS LA AUTONOMÍA, PRESIDENTE.

May 16

Vivimos una situación paradójica: el Presidente autodenominado el rojo, Zapatero, ha puesto en marcha la reforma más antisocial de toda nuestra historia democrática; una reforma ultraliberal, muy a la derecha de las emprendidas por países europeos con gobiernos de signo conservador. Esto es así porque se ha limitado a recortar gastos, haciendo recaer el esfuerzo sobre los ciudadanos más débiles, sobre los pensionistas (a quienes se les congela el incremento de unas pensiones ya ridículas en la mayor parte de los casos), y sobre los funcionarios, colectivo este que no despierta las simpatías del común de los mortales por tener «en propiedad» su puesto de trabajo, que es una situación, por cierto, que todos los asalariados quisieran compartir.

Analicemos la situación con un poco de detenimiento. Respecto del efecto que van a tener estas mediadas sobre los pensionistas he escuchado estos días referencias que minusvaloraban la importancia de la congelación de las pensiones con el argumento de que el IPC no va a subir apenas ( o nada) y por tanto esa congelación no tendrá efecto alguno. No comparto la opinión; lo más grave de la decisión de Zapatero es que ha supuesto, de facto, la ruptura del único Pacto de Estado que seguía vivo después de la escabechina de la primera legislatura, el pacto de Toledo. El Pacto de Toledo estableció un consenso político que suponía no tocar las pensiones salvo por acuerdo unánime de las fuerzas políticas y sociales, sustrayendo esta decisión del juego automático de las mayorías parlamentarias. El PP gobernó con mayoría absoluta y no se le ocurrió tocarlo. Romperlo, como ha hecho Zapatero, es abrir la puerta a la privatización de las pensiones en el futuro; romperlo es romper le hucha de más de veinte millones de españoles que tienen ahí sus ahorros de toda la vida, sus cotizaciones, para poder vivir sus últimos años con alguna dignidad.

Por eso lo menos importante es ese cálculo (?) que hacen algunos sobre lo que  les va a costar a los pensionistas este tijeretazo; porque si no les va a costar apenas nada, ¿cómo se puede sostener que hay que hacerlo para ahorrar dinero? Si apenas supondrá una inyección económica para frenar el déficit, ¿cómo se justifica la ruptura del único Pacto de Estado que salió vivo de la Primera Legislatura de la era de la ruptura de todos los consensos básicos? Con nosotros que no cuenten para romper el Pacto de Toledo. Con nosotros que no cuenten para ratificar ese Decreto Ley que consagre este ataque antisocial injustificado. Con nosotros que no cuente Zapatero para esto: no le ayudaremos a meter la mano en la Caja de la Seguridad Social.

Respecto de la disminución de las retribuciones de los funcionarios también merece la pena una reflexión. Lo primero que quiero es llamar la atención de todos nosotros sobre las personas  que están detrás de la denostada figura del funcionario público y sobre las tareas que desarrollan. Estamos hablando de personas que ganaron una oposición, compitiendo con miles de sus conciudadanos para ocupar una plaza en la Administración Pública; estamos hablando de los guardias civiles, de la Policía Nacional, de los bomberos, de los médicos, de los enfermeros, de los asistentes sociales, de los maestros…; estamos hablando de colectivos mal pagados en la mayor parte de los casos, a los que se les mantiene con unas bajas retribuciones «compensándoles» por tener un puesto de trabajo asegurado. Sí, ya se que en tiempos de crisis y de inestabilidad en el empleo tener asegurado el puesto de trabajo tiene un enorme valor, difícil de cuantificar desde la perspectiva económica. Pero sé también que tocar el capítulo uno es lo más fácil. Si se hubieran congelado en su día  algunas retribuciones, ni siquiera como disculpa se atreverían a  defender la necesidad de rebajar todas las retribuciones de todos los empleados públicos en este momento.

Les propongo que piensen en otra consecuencia que puede tener este ajuste desmedido y frívolo sobre las retribuciones de los funcionarios. ¿Qué van a hacer las CCAA? Sí, ya sé que la regulación sobre las retribuciones básicas afecta a todos; pero ¿y las complementarias? Si hoy ya se produce una enorme diferencia entre funcionarios que cumplían con las mismas obligaciones en función de quien les pagara la nómina (piensen en la guardia civil respecto de las policías autonómicas o los policías locales,), imagínese lo que va a ocurrir a partir de mañana. Y no es una hipótesis: la prensa vasca recogía el jueves que el Departamento de Educación firmará con CCOO del País Vasco un incremento salarial vía complementos. Y me temo que esto no ha hecho sino empezar; con lo cual, el principio de igualdad ante la ley se quebrará aún más.- Ese principio de «a igual trabajo igual salario», –que ya venía desmintiéndose en la administración pública de este Estado de las Autonomías en el que sólo tienen autonomía las CCAA y sus sociedades públicas que se escapan de todo tipo de control–, se habrá quebrado para siempre; y la desigualdad y la injusticia aumentarán de forma exponencial.

Les dije al principio que vivíamos una situación paradójica; la primera paradoja es la que ya expliqué: el rojo inicia la reforma más antisocial de la historia. La segunda paradoja es que el presidente autonomista ha cedido la autonomía de España al FMI y el ECOFIN. España ya no es un país soberano; no lo es su Gobierno desde que empezó a presidirlo José Luís Rodríguez Zapatero, porque desde el primer momento se conformó con ser el coordinador de las diecisiete Comunidades Autónomas. Y no lo es hoy España porque este Presidente se ha convertido en un portavoz sin voto de los dictámenes del Ecofin y del FMI. Sin voto, sin criterio, sin idea, sin fundamento. Y sin ninguna capacidad para reaccionar.

Se ha cumplido el peor de los maleficios: el Presidente sin límites ha quedado a expensas de los que establecen los límites pensando en su interés y no en el nuestro, el del conjunto de los ciudadanos. Un Presidente que no ha tomado ni una sola decisión de política económica anticrisis, que decidió esperar a que la tormenta escampara sin hacer nada, que contó para ello con la complicidad de los sindicatos, con el silencio de su partido, con la obediencia ciega de sus barones territoriales, ha acabado siguiendo las instrucciones de los malvados neocons, a quienes tanto denostó como chivos expiatorios de la incompetencia con la que él mismo se enfrentaba a las dificultades. Sabido es que quien no toma decisiones termina cumpliendo instrucciones. Esto es lo que hay. Es inaceptable que la Comisión Europea ejerza más control sobre el Gobierno de España que éste sobre las 17 Comunidades Autónomas.

Es inaceptable que el Gobierno renuncie a ejercer sus competencias para coordinar y planificar la actividad económica. Es humillante que el Gobierno de Zapatero obedezca instrucciones sin rechistar y sea incapaz de poner orden en nuestro propio país ejerciendo todas las competencias que tiene atribuidas por la Constitución. Es inaceptable que este gobierno renuncie a asumir su responsabilidad. Por eso le exigimos que nos devuelva la autonomía a los ciudadanos; que nos deje decidir sobre nuestro futuro. Que convoque elecciones. Que asuma de una vez que el responsable de que se nos esté quemando el bosque no puede dirigir la brigada antiincendios. Que nos devuelva la autonomía, oigan; que somos ciudadanos y queremos  ejercer nuestro derecho a elegir nuestro destino.

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