CUANDO SE PIERDE LA CONFIANZA.

Nov 06

«Sabemos donde están y que se encuentran bien…», ha dicho la Ministra de Defensa, Carma Chacón, a primera hora de la tarde de ayer. Se refería a los tres marineros del Alakrana que fueron desembarcados por los piratas somalíes y llevados a tierra. Tengo la mejor de las disposiciones para creer a la Ministra; el problema que se me plantea es que desde que se tuvo conocimiento del incidente hasta que ha comparecido han transcurrido varias horas y eso no tiene ninguna justificación.

No hay ninguna explicación que justifique que el Gobierno haya comparecido varias horas después de que los familiares de los marineros –y los españoles todos– nos enteráramos de que los piratas habían atacado a las fragatas españolas y se habían llevado a tierra a unos marineros con la intención de reforzar el chantaje. No estamos ante un caso de difícil verificación, puesto  que  los militares de las fragatas españolas fueron conscientes desde el primer momento de lo que estaba ocurriendo: el ataque y el desembarco. Sólo el afán por esconder los hechos puede explicar la demora del Gobierno a la hora de dar la información. Resulta desgraciadamente evidente que el Gobierno sabía lo ocurrido y que lo fió todo a que nadie se enterara en España. Ocultó la realidad de los hechos y faltó a las promesas de corresponder con la veracidad a nuestra confianza.

No pedimos que nos expliquen lo que no se puede contar por razones de seguridad; ni que nos den datos que pongan en riesgo la operación. Pero es lamentable que el Gobierno oculte datos de interés general y que los familiares se hayan enterado de lo ocurrido a través de una llamada telefónica desde el propio buque secuestrado. Es evidente que nos han querido ocultar las cosas que estaban sucediendo; es evidente que han faltado al respeto a los ciudadanos que depositamos la confianza en el Gobierno para que resuelva el problema a la mayor brevedad y de la mejor manera posible, anteponiendo a cualquier consideración la seguridad de los marineros.

Por eso ahora ya no sé si creer a la Ministra cuando dice que sabe donde están los marineros y que están bien. Por eso ahora estoy hondamente preocupada por dos razones: por la pérdida de confianza que la Cámara había depositado en el Gobierno para que se enfrentara a este tema tan puntual y tan delicado y por el destino de nuestros compatriotas. Un panorama muy preocupante, la verdad. Porque a la actitud de los piratas hemos de añadir la ineptitud de los políticos. Lo que no añadiremos será nuestro silencio.

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CORREO.

Un amigo me envía esta reflexión sobre la cuestión. Creo que refleja bien lo que sienten muchos ciudadanos:

Rosa:

La verdad, es difícil imaginar una actuación mas torpe que la de las autoridades españolas en el secuestro del pesquero Alakrana. Piratas fuertemente armados, numerosos, extremadamente peligrosos, tienen retenida la tripulación del barco español, mas de 1 mes, parece están negociando…

En el ínterin fuerzas navales españolas detienen a dos piratas fugitivos. Vuelan a España, forcejeos judiciales para juzgarlos, mientras 36 pescadores siguen retenidos, una pantomima desconectada, inexplicable…; ahora, tantos días de encierro en el mar las tensiones crecen, también para los que disponen del armamento criminal. Se han llevado hoy a tres españoles a tierra para matarlos en pocos días, si no devuelven a los compinches capturados.. y así seguirán, amenazan, sus secuencias de muerte

Dudas, angustia…, los responsables gubernamentales españoles parece no saben que hacer. En estos casos, a mi juicio, hay solo dos alternativas; el estilo Putin, es decir asaltar a los delincuentes, independientemente de la sangre derramable…, o el método Berlusconi, reuniones decisivas, pagos rápidos a los secuestradores y liberación de inocentes

¿Que están haciendo nuestros dirigentes?, ¿regateando?, ¿intentar engañar a los captores?, ¿que se entreguen?, ¿que se conviertan…?. Me gustaría saberlo

El tema tiene mal cariz, parece se ha perdido bastante tiempo y prolongar la situación aumenta los peligros y disminuye las posibilidades. Ojala la pesadilla acabe pronto y bien, los que se ganan la vida jugándosela en mares lejanos, noble gente de la mar, merecen lo mejor…, esperemos que los que están manejando la situación lo entiendan y actúen en consecuencia. Pido al Cielo por ellos

Un abrazo    Carlos

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Por eso insisto: en una situación tan delicada como esta no hay nada peor que el engaño. Que parece ser lo que el Gobierno ha decidido hacer.

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