CUANDO SÓLO IMPORTA LA APARIENCIA.

Oct 31

He leído la noticia de que la Unión Europea (o sea, los jefes de Estado y de Gobierno, entre otros el nuestro), han cedido ante el Presidente de la República Checa Vaclav Klaus (nada que ver con el gran Vaclav Havel) y han consentido que en su país no se aplique la Carta de Derechos Fundamentales. O sea, que para que la República Checa firme el Tratado de Lisboa los checos serán excluidos de la protección de los derechos fundamentales recogidos en la Carta.

Esto es lo que pasa cuando no se ponen límites para los acuerdos, cuando los pactos se convierten en un fin en sí mismo y no en un instrumento para el progreso de los países y de la sociedad. Esto es lo que pasa cuando quienes se sientan en el Consejo Europeo son una cuadrilla de paniaguados que sólo aspiran a tener la fiesta en paz y que no tienen otra preocupación respecto de Europa que aparentar que las cosas funcionan. Esto es lo que pasa cuando no hay liderazgo político europeo; esto es lo que pasa cuando los gobernantes que nos han tocado en desgracia están sólo preocupados por el titular del informativo. Esto es lo que pasa cuando aparentar es más importante que ser.

¿Qué sentido tiene que se haga una excepción con la República Checa en la aplicación de la Carta? ¿Cabe mayor traición a la propia idea de Europa que hacer una excepción, nada menos que  del cumplimiento de los derechos fundamentales, a uno de los países de la Unión? ¿Se  imaginan ustedes que se sometiera a votación una Constitución y se les diera a los ciudadanos la opción de quitar de ella lo que no les gustara, a elegir el menú?

No se conoce pensamiento alguno al respecto de nuestro sonriente Presidente. Él sólo se preocupa de las cosas importantes: sonreír con el logo de la Presidencia de turno de la Unión. Y buscar a un candidato, cuanto más desconocido mejor, para presidir la Unión cuando entre en vigor el nuevo Tratado. En eso se parece a la inmensa mayoría de los que se  sientan en el Consejo; todos están unidos en el afán de que el nuevo Presidente, –ese que ocupará el cargo por dos años y medio para, según nos contaron,  caminar hacia una Europa más política– les moleste lo menos posible. Por eso buscan a un desconocido, a algo lo más alejado posible de la imagen de un líder. Como hicieron con el Presidente de la Comisión, el Sr. Barroso. Se trata, al fin y al cabo, de que las cosas no cambien y de que cada cual pueda seguir mandando en su chiringuito; y pasteleando y cambiando abalorios entre ellos cada vez que se juntan ; todo para volver a su país contando a la opinión pública respectiva la cantidad de cosas que se traen para casa. Todo para aparentar que las cosas cambian sin que nada se mueva. Todo para que el nacionalismo de país avance en Europa. Todo para que cada vez nos parezcamos menos a la Europa que diseñaron los padres fundadores; esa que construye y defiende un modelo social para todos los ciudadanos y que promueve en el  mundo la democracia y los derechos humanos. ¿Cómo se puede promover en el mundo la defensa de los derechos humanos si permitimos que uno de los países miembros excluya a sus ciudadanos de la Carta de Derechos Fundamentales?

En fin, que es una vergüenza. Y que esto es lo que pasa cuando llegan a las instituciones personas más preocupadas por la propaganda que por la política. Lo dicho: una vergüenza.

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